En la imagen la senadora del PP por Guadalajara Montserrat Rivas.
Hace unos días pregunté al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, en el Senado qué medidas piensa adoptar el Gobierno para reforzar la seguridad en el medio rural. No le preguntaba únicamente como senadora por Guadalajara. Le preguntaba también como alcaldesa de Fuentenovilla y como vecina del medio rural que conoce bien la realidad de nuestros pueblos.
Quienes vivimos en los pueblos sabemos que hay cosas que no aparecen en las estadísticas. Sabemos reconocer cuándo una preocupación empieza a instalarse en las conversaciones de los vecinos. Sabemos cuándo algo está cambiando. Y algo está cambiando.
Hace años, la seguridad apenas formaba parte de las conversaciones cotidianas. Hoy cada vez hablamos más de robos, de ocupación ilegal, de reincidencia o de medidas de protección que hace apenas unos años parecían innecesarias, como la instalación de sistemas de alarma en muchas viviendas.
Basta recorrer nuestros pueblos para comprobarlo. Cada vez son más los ayuntamientos que instalan cámaras de videovigilancia en los accesos a los municipios. Y eso debería hacernos reflexionar. Porque si cada vez más pueblos consideran necesario instalar cámaras, es evidente que algo ha cambiado.
Las cámaras pueden ayudar, pueden servir para esclarecer hechos o identificar vehículos y personas, pero nunca podrán sustituir la presencia de la Guardia Civil. Porque una cámara puede aportar información; un guardia civil aporta seguridad y tranquilidad.
La seguridad no es únicamente una cuestión de números. La seguridad es la tranquilidad con la que una persona mayor vive sola en su casa. Es la confianza de una familia cuando deja su vivienda durante unos días. Es saber que, si ocurre algo, habrá una respuesta rápida y eficaz. Por eso me sorprendió la respuesta del ministro.
Yo le hablé de vecinos preocupados. Le hablé de alcaldes que reciben llamadas a cualquier hora porque, en los pueblos, el alcalde o la alcaldesa suele ser la primera persona a la que recurren los vecinos cuando surge un problema. Le hablé de pueblos donde empieza a extenderse la sensación de que la tranquilidad de siempre ya no es la misma.
El ministro me respondió con estadísticas, porcentajes, estrategias, tecnología e incluso drones. Yo le estaba hablando de vecinos, de seguridad y de la tranquilidad de nuestros pueblos.
Las estadísticas no siempre reflejan lo que ocurre en la vida cotidiana de nuestros pueblos. No reflejan la preocupación de quien escucha que determinadas personas reinciden una y otra vez. No reflejan la sensación de impotencia que sienten muchos vecinos cuando comprueban que quienes alteran la convivencia vuelven a aparecer al poco tiempo. Tampoco reflejan la inquietud de quienes sienten que su pueblo ya no es lo que era.
Nuestros pueblos pequeños no cuentan con policía local ni con la presencia permanente de la Policía Nacional que existe en muchas ciudades. Dependemos de la Guardia Civil. Y quiero dejar algo muy claro: esta reflexión no es una crítica a sus agentes. Todo lo contrario. Los hombres y mujeres de la Guardia Civil realizan una labor extraordinaria y cuentan con todo mi reconocimiento. Quienes vivimos en el medio rural sabemos bien el esfuerzo que realizan cada día para atender un territorio extenso y disperso.
Precisamente por eso necesitamos más presencia, más medios y una mayor capacidad de respuesta. Porque la presencia de la Guardia Civil sigue siendo la mejor garantía de seguridad para nuestros pueblos.
Como diputada provincial tengo la oportunidad de hablar con numerosos alcaldes, concejales y vecinos de municipios muy distintos de Guadalajara. Y cuando escuchas a personas de pueblos diferentes, acabas oyendo preocupaciones muy parecidas.
No piden privilegios. No piden más que nadie. Piden sentirse seguros. Piden que la tranquilidad que siempre ha caracterizado a nuestros pueblos no se convierta en un recuerdo.
Eso fue lo que intenté trasladar al ministro del Interior en el Senado. Sin embargo, su respuesta no respondió a la preocupación que yo planteaba ni a la realidad que viven muchos vecinos del medio rural. Porque cuando a una preocupación real de los vecinos se responde principalmente con estadísticas y porcentajes, se corre el riesgo de perder de vista lo más importante: las personas.
Por esa razón pedí la dimisión del ministro. Porque la seguridad de nuestros vecinos merece mucho más que explicaciones estadísticas. Merece compromiso, presencia, medios y soluciones.
Porque los vecinos del medio rural no necesitan que les expliquen más estadísticas. Necesitan poder volver a vivir con la tranquilidad que nunca debieron perder.
Montserrat Rivas de la Torre
Senadora del Partido Popular por Guadalajara
Diputada Provincial
Alcaldesa de Fuentenovilla