El reto de gobernar lo que crece y lo que resiste

 

Hoy, mientras en Pamplona ha sonado el primer cohete y los mozos corren ya delante del toro, conviene recordar una lección que todo buen torero conoce: no se puede lidiar igual a un toro bravo que embiste con fuerza que a uno que se revuelve y se planta. Hay que leer el tercio, entender el terreno y adaptar la faena. Gobernar una provincia como Guadalajara exige ese mismo oficio: no se puede aplicar la misma muleta al Corredor del Henares, que embiste con el ímpetu del crecimiento, que a los pueblos pequeños, que se 

Foto PP Roman Garciaplantan y resisten con la querencia de quien no quiere abandonar su tierra.

En Guadalajara, más que nunca, tenemos el reto de equilibrar distintos ritmos de crecimiento de dos provincias dentro de una. Y en esas decenas de pueblos pequeños, muchos con menos de cien habitantes, que llevan décadas luchando contra la despoblación, es donde la Diputación no es una institución lejana, sino la que está en el día a día, quien repara la avería de agua o quien financia una inversión que permita mantener abierto un centro social.

Esta doble realidad es la razón por la que las diputaciones, bien gestionadas, son de las administraciones más útiles que existen en España. No lo digo yo solo: una buena representación del Grupo Popular en nuestra Institución Provincial acabamos de participar en el II Foro de Diputaciones celebrado en Castellón, donde representantes de toda España compartimos experiencias y un mismo diagnóstico. Allí, se subrayó algo que en Guadalajara sabemos bien: las diputaciones actúan como soporte directo de los municipios más pequeños, apoyando su capacidad de respuesta ante las demandas vecinales y contribuyendo a vertebrar el territorio, especialmente en provincias del interior donde el reto demográfico es una prioridad ineludible.

En ese mismo foro, el presidente Alberto Núñez Feijóo no se quedó en la teoría. Puso encima de la mesa una hoja de ruta concreta: el impulso del Estatuto Básico para los Municipios de Menor Población, porque, como él mismo explicó, las diputaciones no pueden estar solamente para dar subvenciones discrecionales ni para financiar las obras que quiera el presidente de turno, sino que deben acompañar a los ayuntamientos para que sean más solventes, capten inversiones y presten servicios que por sí mismos no pueden ofrecer. A eso sumó el refuerzo urgente de secretarios, interventores y tesoreros para garantizar la viabilidad de las administraciones y la legalidad en los pequeños municipios, y un nuevo Plan de Financiación Local que no deje a ayuntamientos y diputaciones fuera del reparto, porque, en sus palabras, si solo se diseña un modelo de financiación para las comunidades autónomas y se vuelve a olvidar a las entidades locales, no se estará haciendo realmente un modelo para los servicios públicos.

Ese es el modelo al que debemos aspirar: útil, ordenado, pensado desde el municipio hacia arriba. Para que se materialice de verdad en nuestra tierra, hace falta algo tan sencillo como necesario: un cambio de gobierno regional con Paco Núñez y nacional con Alberto Núñez Feijóo.

Porque el modelo que hoy vivimos en Guadalajara es justo el contrario. Dentro de poco se cumplen tres años del presente mandato, con el PSOE al frente de nuestra Diputación, y el balance es el de una institución convertida, en la práctica, en la gran financiadora de competencias que le corresponden a la Junta de Comunidades. Plan de Empleo, Corresponsables, programas sociales o inversiones educativas y sanitarias: año tras año, la Diputación de Vega pone grandes sumas de dinero de los guadalajareños para dar cobertura a Toledo y ayudar a tapar agujeros que debería cubrir el Gobierno regional de Page, dejando de destinar esos fondos a cuestiones de estricto ámbito local para apoyar a los tan castigados ayuntamientos de la provincia.

Y esto ocurre en un contexto nacional que tampoco ayuda: un Gobierno de España desgastado, con más escándalos judiciales que certezas, que traslada esa misma inercia a las administraciones que gobierna el PSOE en el territorio.

La Diputación no sobra: lo que sobra es el partidismo con el que, a veces, se gestiona. Guadalajara necesita una Diputación fuerte, útil y bien gestionada, con voz propia, capaz de mirar a la vez al Corredor que crece y los centenares de pueblos que resisten. Ese es el modelo que defendemos y que esperamos aplicar pronto por el bien de todos los guadalajareños.

Román García Valenciano

Portavoz del Grupo Popular en la Diputación Provincial de Guadalajara y vicesecretario de Organización del Partido Popular de Guadalajara

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