A las 15,45 h. cambiamos a la primavera y llegará un cometa.
A las 15 horas y 46 minutos de este viernes 20 de marzo tendrá lugar el equinoccio de primavera, que indica el comienzo de esta estación en el hemisferio norte. En ese momento, el Sol se situará completamente alineado sobre el ecuador de la Tierra, provocando que la duración del día y la noche sea casi equivalente en todo el mundo, es decir, doce horas de luz y otras tantas de oscuridad. De hecho, el término ‘equinoccio’ proviene del latín aequinoctium, que significa ‘noche igual’, lo que en la práctica explica este fenómeno astronómico. ‘En los equinoccios, que coinciden con la entrada de la primavera y el otoño, el eje de rotación de la Tierra no se inclina hacia nuestra estrella ni se aleja de ella, lo que provoca que la luz solar ilumine de manera equitativa ambos hemisferios’, explica Alfonso Espinosa, presidente de la Agrupación Astronómica de Guadalajara. Así pues, este viernes marca la transición del invierno a la primavera, lo que traerá días más largos y cálidos en el norte, y más cortos y fríos en el hemisferio sur donde comienza el otoño.
El inicio de la primavera es la época del año en que la longitud del día se prolonga de forma más rápida. Como afirma el Instituto Geográfico Nacional (IGN), en las latitudes de España el Sol sale por las mañanas más de un minuto antes que el día anterior, mientras que por la tarde se pone más de un minuto después. En consecuencia, al principio de esta estación el tiempo en el que nuestra estrella más próxima está por encima del horizonte aumenta casi tres minutos cada día. Aunque tanto el Parlamento Europeo como la Comisión Europea se han pronunciado sobre la necesidad de eliminar en el futuro los cambios de hora, aún no existe una decisión definitiva al respecto. Es por ello que esta época primaveral también traerá el estreno del horario de verano, que se producirá el 29 de marzo, último domingo del mes, cuando a las 2 horas de la madrugada hora peninsular los relojes se adelantarán una hora para marcar las tres. La primavera durará 92 días y 18 horas y echará el telón el 21 de junio, coincidiendo con el solsticio de verano.
En cuanto a los eventos astronómicos más sobresalientes de esta estación, destaca la llegada del cometa C/2026 A1 (MAPS), que está generando muchas expectativas. El 4 de abril pasará muy cerca del Sol y, si sobrevive a esa abrasadora aproximación, podría aumentar de brillo de forma exponencial e incluso hacerse visible a simple vista en los cielos del atardecer. ‘Aunque es complicado predecir el brillo de un cometa, este está rompiendo todos los esquemas y algunos modelos astronómicos pronostican que a comienzos de abril podría superar en intensidad a Venus’, apunta Alfonso Espinosa. En estos momentos C/2026 A1 transita por la constelación de la Ballena con una magnitud muy débil, por lo que solo se puede observar con telescopios, si bien los días clave serán en torno al 5 y 6 de abril cuando se producirá su máximo acercamiento a nuestro planeta. Será el momento de comprobar si ha sobrevivido al encuentro con nuestra estrella y, de ser así, podría verse muy bajo en el horizonte y a ojo descubierto. Este cometa ha sido bautizado con las iniciales de sus descubridores, un equipo de cuatro astrónomos que lo localizaron el 13 de enero de 2026 en Chile y pertenece a la familia de rozadores solares de Kreutz, cometas cuya trayectoria orbital pasa extremadamente cerca del Sol.

Otro cometa que también podría estar a tiro de los telescopios y prismáticos a lo largo de esta primavera es C/2025 R3 PanSTARRS, cuyo máximo acercamiento a la Tierra se producirá el 26 de abril. El mejor momento para buscarlo en el cielo será desde finales de mes hasta comienzos de mayo y, aunque la visibilidad dependerá de la ubicación, en el hemisferio norte podría verse en horario matutino. Descubierto el 8 de septiembre de 2025 desde Hawái, es un cometa de periodo largo y órbita aún desconocida que podría seguir una trayectoria hiperbólica, por lo que realizaría un único paso por el Sol antes de adentrarse en el espacio interestelar, De confirmarse este extemo, abril de 2026 sería la única ocasión que tendría la humanidad para verlo. En cuanto a los planetas visibles en esta época del año, Venus y Júpiter aparecerán en el cielo tras el ocaso, mientras que Mercurio lo hará al atardecer a partir de finales de mayo. Los protagonistas de los amaneceres serán Mercurio al comienzo de la primavera y hasta los primeros días de mayo, así como Marte y Saturno, que asomarán al inicio y mediados de abril, respectivamente.
Por lo que respecta a las constelaciones más simbólicas, al principio de la estación primaveral aún podremos ver al anochecer a Orión, Can Mayor o Géminis, que son características del invierno. Conforme transcurran las semanas, estos asterismos se irán aproximando al Sol y darán paso a las constelaciones más representativas de la primavera. ‘Donde no pueden faltar a la cita Leo con su original forma de interrogación invertida y terminada en la estrella Régulo, Virgo con la brillante Spica o el Boyero con su llamativa gigante roja Arturo, la tercera más brillante de nuestros cielos’, indica el presidente de AstroGuada. Esta primavera no hay ninguna superluna, así que habrá que conformarse con la luna llena del 2 de abril, la microluna del 1 de mayo y la azul del 31 de mayo, Mención aparte merecen las dos lluvias de estrellas más interesantes de esta época, que son las Líridas cuyo pico de intensidad se alcanza el 22 de abril, con casi una veintena de meteoros por hora, y las Eta Acuáridas, cuyo máximo de precipitaciones se espera para la noche del 5 al 6 de mayo. Otra de las efemérides astronómicas más destacadas de esta época es la alineación de cuatro planetas que reunirá a Neptuno, Marte, Mercurio y Saturno en una pequeña porción del cielo de apenas 4º y que acontecerá el 18 de abril, una hora antes del amanecer.