Aarón Palacio le acompaña con dos orejas. Ginés Marín perdió los trofeos con la espada.
Víctor Hernández repitió la puerta grande del jueves, esta vez acompañado de Aarón Palacios. Foto:Pepe Riofrío
El torero madrileño de los Santos de la Humosa, Víctor Hernández, ha alquilado la puerta grande de Guadalajara y cada vez que viene a Las Cruces sale por ella como Pedro por su casa. Lo hizo el jueves (dos orejas) y repitió el sábado (tres orejas) con la sustitución que hizo a Miguel Ángel Perera. No pudo estar más acertada la empresa con el cambio, porque Víctor Hernández ya demostró el jueves que esta plaza para él es la suya, pues no en vano aquí aprendió en su escuela taurina los primeros rudimentos del toreo y las clases prácticas las hizo en novilladas por toda la provincia de Guadalajara hasta convertirse en un novillero prometedor, con méritos suficientes para tomar la alternativa.
Un derechazo con mucho gusto de Víctor Hernández.Foto: Pepe Riofrío.
Dos puertas grandes en menos de 48 horas no las consigue cualquiera. Y para ello no solo hay que ser valiente sino además destilar torería en todos los poros del cuerpo. En su primer toro estuvo a punto de cortar las dos orejas, pero perdió la segunda por la espada, por lo que el reto era completar la faena en su segundo toro, el quinto de la corrida. Y allí Víctor Hernández fue un torbellino. Cuidó a Disimulado en varas y mandó un mensaje a los tendidos, recibiendo de rodillas al astado. E inmediatamente después se puede decir que se le apareció la Virgen de la Antigua. Víctor, de rodillas, citó al toro con la muleta por la derecha, pero Disimulado se hizo un lío y se fue a la izquierda, pasando a cinco centímetros de Víctor Hernández. Los aficionados nos quedamos con el corazón en un puño, pero Víctor se puso en pie para constatar que seguía entero e inmediatamente después volvió a ponerse de rodillas para repetir un lance que de milagro no acabó en el hospital. Ovación del público, acongojado, y a partir de ahí todo vino rodado.
La alcaldesa siguió la corrida con miembros de su equipo de gobierno desde un burladero de la empresa./Foto: Pepe Riofrío.Dio una primera serie de derechazos poderosos, parando y templando. Con la izquierda estuvo elegante, pero los naturales no le salieron perfectos porque el toro empezó a cabecear y a tocar la muleta más de la cuenta. Pero a Víctor Hernández no le importó y todavía le sacó tres series por la derecha más. A estas alturas el de Román Sorando había perdido fuelle, por lo que no había manera de terminar ligando los derechazos, así que Víctor se echó encima de él y le sacó varios pases más, encimeros, y con gran valentía porque el toro ya solo pensaba en defenderse y pasaba de la muleta. Mató a la suerte contraria de una estocada en lo alto, pero algo atravesada. Tardaba Disimulado en morir, así que Víctor se arriesgó con el descabello y acertó a la primera. La plaza se convirtió en un manicomio reclamando la oreja, primero una y después la otra, con todo merecimiento. Las paseó con un pañuelo morado atado al cuello, como el torero adoptivo local que es Víctor Hernández.
En su primer toro, a Víctor le tocó un toro anovillado, pero complicado de lidiar. Lo desafió nada más salir con varios lances con el capote rodilla en tierra y tras un buen tercio de banderillas brindó al público la faena de muleta. Consiguió varios derechazos de mérito, aunque con la izquierda los naturales no salieron demasiado limpios pues Chivatillo no estuvo por la labor. Siguió luego con los redondos, pero el toro agotó el gas que le quedaba y a partir de entonces hubo que sacarle los pases con sacacorchos, y no sin riesgo de ser empitonado en cada lance, pues Víctor se echó encima de él viendo lo que pasaba. Mató de una estocada que no fue perfecta y le privó de una segunda oreja que parte del público le reclamó, pero habría sido demasiado.
Ginés Marín habría cortado trofeo a su primer toro de no haber sido por la espada./Foto: Pepe Riofrío.Víctor Hernández fue el animador de una tarde que tuvo también otros protagonistas menores. Ginés Martín recibió a su primer toro con unos ayudados por alto desde el estribo, seguido de unos lances de castigo por bajo. Unos naturales muy templados pusieron una nota muy alta a la faena, que elevó el listón con unos derechazos de gran calidad con la mano baja. Ginés estaba destilando un toreo de altura y el público lo supo apreciar porque terminó haciendo una faena muy completa, que habría merecido una oreja, por lo menos. Dependió de la espada. Y Ginés no tuvo su día: un pinchazo sin soltar, media en buen sitio y dos descabellos. Aplausos en el arrastre al toro y silencio para Ginés, que habría merecido saludar desde el tercio. A los aficionados de esta plaza se les olvida a menudo esta forma de reconocimiento. Su segundo toro tuvo poco aprovechamiento. Trasteó con él al principio de la faena, pero ni ligaba, ni transmitía nada, acusando una manifiesta falta de fondo. Media en buen sitio y dos descabellos. Silencio.
Aarón Palacios está en forma antes de su próxima confirmación en Las Ventas./Foto: Pepe Riofrío.Completó la terna el torero más joven de lo alto del escalafón al que se ha subido Aarón Palacios a menos de un mes de confirmar su alternativa en Madrid. Tiene madera de torero el aragonés y valor acreditado para poderse dedicar a esto. A su segundo le recibió de rodillas con una larga cambiada y el público ya supo que el ruedo lo pisaba un torero. También comenzó de rodillas la faena con la muleta para calentar el ambiente, pero los derechazos que dio le salían sucios por el cabeceo de Vendimidiador, que parecía llevar una canasta de uvas atada al cuello. La brega de Aarón fue voluntariosa hasta el final: le toreo por la derecha, al natural, en redondos cuando perdió fuelle y hubo que arrancarle los pases. Aarón se echó encima de él para sacarle hasta el último aliento con muletazos encimeros y mató de una estocada en buen sitio, pero ligeramente atravesada. 1 oreja.
Con esta oreja Aarón se aseguró la puerta grande, algo justita, porque en el primero fue merecedor de otro trofeo. Lo recibió de capa con dos largas cambiadas y con la muleta empezó con unos ayudados por alto muy pintureros. Estuvo a punto de colarse el toro y darle un disgusto, pero Aarón es joven y despierto y se apartó a tiempo. Trasteó bien por ambas manos pero la faena no subió de nivel porque era muy difícil ligar con tanto cabezazo. De acusada falta de fuerzas, Aarón se conformó con unos redondos que alargaron en exceso la faena. Mató de una estocada deficiente y recibió una oreja.
Ficha de la corrida
Plaza de Las Cruces: tercera de Feria, con casi dos tercios de entrada. La alcaldesa y algunos concejales siguieron la corrida en un burladero de la empresa en el callejón.
Toros de Román Sorando, que pesaron 469, 450, 440, 516, 502 y 512. Aunque había temor a que se cayeran como el año pasado casi todos resistieron la lidia, aunque no dieron facilidades a los toreros.
Ginés Marín, de verde y oro, silencio y silencio.
Víctor Hernández, de azul turquesa y oro, 1 oreja y 2 orejas.
Aarón Palacios, de salmón y oro, 1 oreja y 1 oreja.