El periodista Raúl del Pozo fallecido esta semana. Foto: Asociación de la Prensa de Madrid.
Sigue habiendo ruido en la calle, ¡si claro, ahora mucho, demasiado!, pero se acabó “el ruido de la calle”: Raúl del Pozo ha muerto.
Entorno al año de la guerra, uno en el 35 y otro en el 36, llegaron los dos primos de Mariana, Filomeno y Raúl del Pozo, para “una vez destetados” ,ya de niños, en esa dura posguerra castellana tuvieron las primeras vivencias familiares, de escuela y del idioma castellano puro que hablaban los conquenses y los pastores de la Serranía.
Unos puntazos os cuento -como él los hacía-resumen de su vida sencilla, castellana, conquense antes de ser el periodista Raúl del Pozo: “Yo no miento, lo que cuentan cuento”.
Eran primos carnales y amigos de infancia mi Tío Filo -Filomeno del Pozo- y Raúl Del Pozo que “nos llevamos un año, decían : uno en 1935 y otro en 1936.
Nacieron y vivieron su infancia en Mariana (Cuenca) y en esa época compartida apedreando pájaros juntos, recorriendo el campo y regando el maíz y las huertas de sus familias con el agua del Júcar -en aquellos años trabajaba todo el mundo-, también eran listos en la escuela y se turnaban : Raúl iba primero y Filo segundo y a la semana siguiente al revés, el binomio de calificación era Filo-Raúl.
Mi tío Filo vivía en el pueblo, pero Raúl vivía en unas casas del salto de agua más separadas del pueblo, casi a medio km , como las casas de la Dehesa en Tórtola , en las que antiguamente vivían familias.
Mi tío Filo me contaba que Raúl era muy divertido y chistoso de pequeño (como fue después) aunque no era muy ahorrador como los castellanos de pura cepa.
Es decir una vida tranquila y saludable en la Castilla de Cuenca hasta que un hecho crucial cambió totalmente la vida de Raúl del Pozo: la muerte de su madre.
Malos tiempos en aquellos años pues además del dolor y la pena por la muerte de su madre sufrió-como muchos niños en aquellos tiempos- la separación de su familia.
Unas tías pudientes de su familia, que vivían en la capital conquense a 9 kilómetros de Mariana, se hicieron cargo de él y allí fue donde tuvo la opción de poder estudiar en Cuenca y formarse inicialmente en ese magnífico periodista y escritor en el Diario de Cuenca, posteriormente aprendiendo el oficio en el periódico de muchos aprendizajes:Pueblo.
Mi tío Filomeno también se fue de Mariana y la vida le llevó a ser funcionario de Telégrafos en Guadalajara. Quizá fueron los primeros pasos de “la España vaciada” saliendo de la Castilla profunda.
Filomeno del Pozo se casó en Guadalajara con mi tía Amparo Nuño Nuño de Tórtola de Henares y Raúl del Pozo se casó con Natalia Ferraccioli, su apoyo y ayuda hasta que murió.
Vino alguna vez a Guadalajara y se saludaron efusivamente mientras Raúl , rodeado de admiradores, decía: “Es mi primo Filo, que vive en Guadalajara”.
También a nivel familiar estuvieron juntos en el Café Gijón de Madrid
donde Raul contó las penurias que pasó de joven en sus andanzas por Barcelona o Paris … y degustando los bizcochos borrachos que le llevó su primo de Guadalajara, todavía le contó sus recuerdos del mundo de la Serranía donde los pastores veían por la noche las estrellas fugaces que ellos llamaban “las centellas”. Ambos se encontrarán en el espacio y volverán a mirar las estrellas y a regar el maíz con agua del Júcar.
… lo demás, a partir de aquí, viene en todos los medios para que podáis conocer esa pluma privilegiada de mediados del XX y principios del XXI que fue Raúl del Pozo, primo de mi tío Filo. DEP los dos.
Javier Domínguez Nuño
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