Este 15 de octubre, la federación que presido vuelve a conmemorar el Día Mundial de las Mujeres Rurales. AMFAR fue pionera en España, allá por 1997, en la celebración de esta fecha, que permite visibilizar y reivindicar la realidad de las mujeres rurales españolas.
A lo largo de estas casi tres décadas, las mujeres han dado pasos de gigante, asumiendo responsabilidades y ganando presencia y participación en todos los ámbitos de la sociedad. Hoy son agricultoras, ganaderas, empresarias, trabajadoras, madres, amas de casa y mujeres que luchan por conseguir la igualdad de oportunidades en los pueblos que las vieron nacer y donde quieren seguir viviendo.
Lola Merino, Presidenta de AMFARAdemás, este 2026 tiene un significado especial para las mujeres del sector agrario, ya que Naciones Unidas lo ha proclamado Año Internacional de la Mujer Agricultora. Una oportunidad para reconocer el trabajo que desempeñan en la producción de alimentos, el cuidado del territorio y el desarrollo sostenible de las zonas rurales, pero también para reivindicar mejores oportunidades y una mayor participación y protagonismo en el sector agrario.
Actualmente, el 40 % de los profesionales del sector agrario tiene más de 65 años y, de aquí a 2035, más de la mitad habrá alcanzado la edad de jubilación. Por ello, debemos poner el foco en las mujeres y en los jóvenes para garantizar el necesario relevo generacional.
Las mujeres son, precisamente, quienes más terreno están ganando en el sector. Representan ya casi el 30 % de las personas titulares de explotaciones agrarias y una de cada tres explotaciones agrarias en España está al frente de una mujer. Además, en los últimos años, la presencia femenina en la agricultura y la ganadería ha aumentado un 16 %, mientras que la masculina ha descendido más de un 12 % entre los profesionales agrarios.
Sin embargo, esta apuesta y valentía de las mujeres necesitan el respaldo decidido de las administraciones públicas. Deben traducirse en medidas concretas que faciliten la conciliación de la vida laboral y familiar, el acceso a la tierra, a la financiación, a la formación, a la innovación y a las nuevas tecnologías, así como en la eliminación de la brecha digital y salarial y en la garantía de infraestructuras y servicios sociales dignos.
Porque las mujeres, además de profesionales agrarias, son madres y pilares fundamentales de sus hogares. Sobre ellas sigue recayendo, mayoritariamente, el cuidado de los hijos y de las personas dependientes de sus familias. Y para que puedan desarrollar sus proyectos personales y profesionales en igualdad de condiciones, necesitan servicios públicos e infraestructuras que respondan a las necesidades reales de las familias rurales.
Hablar de mujeres rurales es hablar también de mujeres emprendedoras, que lideran proyectos, crean empleo y contribuyen a fijar población. Son maestras, médicas, enfermeras, tenderas, hosteleras, comerciantes, autónomas, funcionarias, policías, guardias civiles, ingenieras… Mujeres que sostienen la vida de nuestros pueblos y que reclaman ser escuchadas y atendidas para poder seguir viviendo en ellos con dignidad y con las mismas oportunidades que quienes residen en las ciudades.
Por todo ello, en este Día Mundial de las Mujeres Rurales, AMFAR reclama igualdad de oportunidades, menos burocracia, mejores infraestructuras, servicios sociales dignos, igualdad salarial, una fiscalidad diferenciada, medidas efectivas de conciliación y una mayor participación de las mujeres en los espacios de decisión.
Porque sin mujeres, un pueblo desaparece. Y si queremos fijar población, tenemos que escuchar a las mujeres.
¡Feliz Día Mundial de las Mujeres Rurales!
Por Lola Merino
Presidenta de AMFAR
Federación de Mujeres y Familias del Ámbito Rural






