El río, el canal y el arroyo del Vallejo sofocaban los calores del verano azudense
Arroyo del Vallejo, en 1965. Foto: Archivo Azuqueca Senda Tiempo.
Hace más de treinta y cinco años que el grupo The Refrescos se alzó con el título oficioso de “La canción del verano” insistiendo, una y otra vez y otra vez, que aquí no había playa. Se refería Bernardo Vázquez, el músico que compuso la letra, a la ciudad de Madrid, pero el hecho podía hacer extensivo a muchos otros lugares y tiempos.
A 45 kilómetros de la capital, en Azuqueca, tampoco se disfruta de los placeres de estar cerca del mar, pero los azudenses siempre han podido aplacar los calores del verano cerca del agua.
Por algo Azuqueca tiene río. Hasta la llegada de la industrialización y el masivo incremento de la circulación en la A2, el Henares siempre había sido la piscina de los azudenses, un lugar de chapuzón y recreo en los días de verano y buen tiempo. Los testimonios hablan de aguas claras, de pescadores que llegaban para disfrutar de sus capturas y de un lugar de esparcimiento que utilizaban visitantes aprovechando la comodidad del tren.
Acequilla, 1949. Foto: Archivo Azuqueca Senda Tiempo.
Lo recuerda Jesús de la Cruz, el Chuli, en una publicación de la Asociación Azuqueca en la Senda del Tiempo “el río Henares y el Arroyo Vallejo se llenaban de familias y jóvenes que disfrutaban de sus aguas y parajes” afirma De la Cruz. “Llegaban ciudadanos de Madrid, que se acercaban para disfrutar del río y su naturaleza; aquí, en el Henares a su paso por Azuqueca, incluso truchas se podían encontrar...”
Distintas fuentes sitúan, al menos, dos zonas de baño en el entorno del río, aunque parece ser que fueron utilizadas en distintas épocas: el entorno del Puente Colgao y otra el Camino de la Barca.
El Vallejo
Pero, lo dice el referido texto, el Henares no era la única playa de Azuqueca: el arroyo de El Vallejo era otra de las áreas utilizadas para disfrutar del agua. La zona, junto a la GU102 que conecta con los polígonos y la A2 es en la actualidad un parque, bautizado precisamente con ese mismo nombre. “Allí íbamos los amigos a bañarnos muchos días y los más valientes se metían en la presa. Era una zona fantástica, había una pequeña acequia que servía de tobogán para los más pequeños” recuerda un vecino de la localidad “es una lástima que se abandonara todo aquello”.
El ilustrador azudense Eugenio Baras, integrante también de la asociación “Azuqueca en la Senda del Tiempo” tiene, incluso, un recuerdo más concreto “los fines de semana venían mis tíos de Madrid y nos reuníamos allí con otras familias. Dejábamos las sandías dentro del agua para que se refrescaran”
Baños en el canal, 1970. Foto: Esperanza García. Archivo Azuqueca Senda
Y el Canal del Henares, que en todo su trazado ha servido no solo para regar, también ha aplacado los rigores del verano a los vecinos de Azuqueca, sobre todo a los más jóvenes. Lo recuerda también Jesús de la Cruz. “Allí subíamos los chicos un poco más mayores. Íbamos en bicicleta, a la presa a la zona de la Galiana, que separa Meco de Villanueva y Azuqueca, donde había un buen baño”
Además, existían también pequeños oasis donde, a mediados de los 60 y 70, aún se disfrutaba de algún que otro chapuzón. “Los jóvenes de Las 200 nos bañábamos en la acequia que bajaba desde la fábrica de bolsos” rememora De la Cruz.
Piscina del Sevillano. Foto: Ilustración de Eugenio Baras. Rincones del Tiempo.
Existía, además, alguna piscina como la del Sevillano, en la actual calle de San Miguel que, estuvo en funcionamiento desde finales de los 60 hasta los primeros años de la siguiente década. Precisamente este es uno de los capítulos, del libro de “Rincones del Tiempo”, escrito por Cecilio García e ilustrado por Eugenio Baras, el último editado por “Azuqueca en la Senda del Tiempo”






