Hace unos días en la huerta-jardín del Convento de las Concepcionistas Franciscanas situada en la Plaza del Carmen , convento que las monjas habitan en el ala izquierda y los Hermanos Franciscanos de la Cruz Blanca la derecha , con la presencia de estos y del primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Guadalajara, Javier Toquero del Vado, se ha presentado el libro del cantautor, poeta y periodista Juan Valderrama, hijo del cantaor Juanito Valderrama(1916-2004) y de la cantaora Dolores Abril (1935.2020 ). Sr titula: “El caso de Sor Patrocinio , una feroz batalla entre la luz y la oscuridad”. María de los Dolores Quiroga y Capopardo la monja de las llagas, llegó a Guadalajara el 21 de enero de 1877 a levantar de la ruina el Convento de Concepcionistas que había fundado en 1866 y falleció en nuestra ciudad el 27 de enero de 1891, por una acumulación masiva de liquido en el corazón e hígado. Fue enterrada al día siguiente en una galería del convento, donde reposan sus restos junto al enterramiento común de las religiosas.
El libro Juan Valderrama lo subtitula de “la batalla feroz entre la luz y la oscuridad” y es cierto que la vida de Sor Patrocinio transcurrió entre luces y sombras, comenzando por su nacimiento , ya que se produjo cuando su madre huía de Madrid dominada por los franceses el 27 de abril de 1811 hacia el municipio de Valdeganga (Albacete), donde el padre tenía algunas posesiones. Cuando llegaron al paraje de La Jara, cerca de la Venta del Pinar, en un día de frío y nieve, en el término municipal de San Clemente (Cuenca), la madre dio a luz una niña, a la que consideraron muerta y dada la situación en que se encontraba la madre y el temporal la dejaron allí, para recogerla mas tarde, pero el destino hizo que al poco pasara su padre, Diego Quiroga, que oyó el llanto de la recién nacida, se acercó y la recogió.
Cuando el padre murió en 1823 , la madre y sus cinco hijos se trasladaron a Madrid en busca de un mejor futuro. María Dolores, que era una bella mujer, conoció a Salustiano Olózaga, entonces joven abogado, que llego a ser Presidente del Gobierno en noviembre de 1843, que la requirió de amores, pero al que María Dolores rechazó porque ella quería estar al servicio de Dios, rechazo que Olózaga, en su día también jefe la masonería en España nunca olvidó y fue causa de numerosos momentos de la vida de sombras de Sor Patrocinio.
El primer convento en el que estuvo fue en 1823 el de las Comendadoras de Santiago y en 1829 en el de las monjas Concepcionistas de Caballero de Gracia , donde se le apareció la primera llaga en el lado izquierdo. El 20 de enero de 1830 profesó en la Orden de la Inmaculada Concepcionista, con el nombre de Sor María Rafaela de los Dolores y del Patrocinio. El 20 de mayo de ese año, día de la Asunción, le aparecieron llagas en pies manos y “corona de espinas” y el 13 de agosto se le apareció la Virgen, bajo la advocación del Olvido, Triunfo y Misericordia y le entrego la imagen que nunca abandonó y que preside el altar mayor del templo franciscano del Carmen de nuestra ciudad. La popularidad de la monja iba en aumento y Olózaga, que ocupaba un alto cargo en el gobierno en 1835 la llevó del convento a una Casa de Arrepentidas, donde tres médicos certificaron que las llagas cicatrizaban; pero al cuidar su cadáver a su muerte las monjas vieron las llagas en su cuerpo. Vida de luces, sus momentos místicos, sus apariciones, la Virgen del Olvido, Triunfo y Misericordia, imagen que parece sobrenatural, la fundación de 19 conventos, cuatro de ellos en Francia, abadesa de conventos en España , amiga de la reina Isabel II , que la visitó dos veces en nuestra ciudad… Vida de sombras: sus destierros en Talavera de la Reina 1837, Torrelaguna 1839 y 1860, Badajoz 1849, Montpellier y Pau 1853, Baeza y Benavente 1855, en 1868 de nuevo a Francia y en 1877 regreso a Guadalajara. Cuando Sor Patrocinio murió, Guadalajara sintió enormemente su perdida. Había sido tratada por el doctor Román Atienza (1827-1890) y cuando se fundó el convento en 1866 era alcalde de la ciudad y después por el doctor Miguel Solano que certificó su muerte. Cuando murió, el alcalde de la ciudad Lucas de Velasco Mena y el resto de la corporación municipal la dieron a una calle del Barrionuevo, el nombre de Sor Patrocinio que aun continua en nuestro callejero. Su proceso de beatificación comenzó en el año 1907 aunque sufrió un bloqueo en tiempos de Benedicto XVI, para estudiar unos documentos del siglo XIX, redactado por un sacerdote, que ponían en duda su santidad. Esperemos y deseamos que la vida de luces de Sor Patrocinio resplandezca al máximo con su beatificación.
José María Bris Gallego.
24 junio 2026






